miércoles, 18 de octubre de 2017

RECUERDOS QUE MATAN

EDITORIAL: RANDOM HOUSE
AUTOR: CRISTIÁN VALENCIA
LIBRO: HAY DÍAS EN QUE AMANEZCO MUERTO




"Yo nunca había visto a alguien suicidarse con un chocorramo", dice Román Rico, hombre nacido en Medellín hace 29 años. Y por absurdo que parezca no hay forma de esconder la tragedia que encierran esas palabras. Román es más conocido por el mote de Poñoño, una palabra que se inventó en San Andrés hace más de ocho años, cuando todavía practicaba el difícil arte de la libertad y recorría Colombia sobre unos patines, acompañado por un perro.
Otros tiempos, sin duda, que recuerda con una risa nostálgica, porque su vida cambió desde que recibió el golpe más berraco de su vida. Cometió el error de estar en el lugar equivocado a la hora precisa: El Cartucho, el 7 de agosto de 2002, a eso de las 3 de la tarde.
"Le voy a decir la verdad a usted, hermano, porque no quiero esconder nada. Yo estaba haciendo una fila como de 14 personas para comprar unas bichas de bazuca", dice. Poñoño se ganaba la vida con su arte. Lo suficiente para no pedir limosna, para pagar la pieza, estar bien vestido y hasta comprar su vicio. Hoy en día Poñoño es un hombre de la calle, un ñero, un indigente. Uno de los 8 millones de colombianos que sobreviven con menos de un dólar al día. Es necesario decir que de aquella fila de 14 el único que puede contar este cuento es él. Los demás murieron por el roquetazo que hizo blanco en lo que se puede considerar como una de las regiones más deprimidas del planeta.
Pero antes de aquel día, aunque metía bazuco, Poñoño era un artesano y un patinador de raca mandaca. No era extraño encontrárselo zigzagueando de espaldas en los trancones de la séptima a la altura del Jorge Eliécer Gaitán, mientras hacía bicicletas de alambre o tallaba elefantes de madera. Poñoño agradece a Dios por estar vivo aunque no pueda esconder la tristeza. Siempre se refiere a su pasado. Cuando tenía 18 años estaba en el parque de la marina en Cartagena mirando a unos skaters hacer piruetas en una rampa que habían montado. Poñoño lo intentó con sus patines ordinarios y no pudo. Un muchacho le dijo que le prestaba los patines en línea si se atrevía a hacer un 243, y que si lo lograba se los regalaba. Un 243 es un asunto de locos: se trata de volar, dar tres vueltas en el aire y caer perfectamente sobre la rampa. Algo que Poñoño hizo como un profesional y desde entonces tuvo patines en línea. Con los mismos que viajó a Barranquilla y Santa marta. Patinando. Los mismos que usó para hacerse el trayecto Cartagena Bogotá, subiendo colinchado de las tractomulas y bajando como sólo Cochise lo hacía.
"Estábamos en el Cartucho haciendo esa fila cuando escuchamos un silbido. Johnny, mi parce, dijo que se trataba de otro avión a punto de reventarse contra un edificio. Y antes de poder reírme estalló el poñoñoñazo".
Un poñoñoñazo en este caso viene acompañado de caos. De sangre y dolor. De gritos desesperados y agónicos. De cuerpos sin cabeza tratando de correr. Cuando sintió el estruendo Poñoño trató de salir corriendo: "Y me encontré con un pie sin dueño, hermano. Me asusté mucho más. De pronto alguien me agarró por detrás y yo pensé que era ese maldito pie que me estaba cogiendo. Pero no, era Johnny con el vientre hecho pedazos que se recostaba sobre mí. Lo último que vi fue la cabeza ensangrentada de la señora que me lavaba la ropa. No me acuerdo de más".
Poñoño algo había escuchado de un nuevo presidente pero desconocía las amenazas que se cernían sobre el centro de la ciudad. Desconocía también el cinturón de seguridad que se había armado para aquel evento. Veintidós mil hombres del ejército y la policía habían establecido un cerco infranqueable que se extendía desde la calle 6 a la 26 y de la carrera 4 a la 13. El Cartucho estaba dentro del cerco pero nadie le impidió la entrada ni a él ni a las 23 personas que fallecieron ese día.
En la clínica.
Todos los informes aseguraron que fueron 23 los muertos en el Cartucho. Y 30 heridos. Para Poñoño los muertos fueron más de 50 porque había mucha gente en aquella tenebrosa calle. Un grupo de patólogos expertos trabajó intensamente tratando de identificar a las personas que fallecieron pero no hubo caso. Los indigentes no cargan sus papeles en regla. Así que el 9 de agosto, en una fosa común, fueron enterrados 20. De los heridos poco se supo, aunque Poñoño cuenta la historia de tres de ellos, compañeros de infortunio en la clínica Bogotá.
Cuando se despertó lo primero que vio, o que no vio, fue su brazo. "Sentí una tristeza muy poñoñoñuda, un taco terrible en mi corazón", dice. Con los días y los sedantes se fue acostumbrando a su nueva condición. En aquel pabellón estaban por lo menos siete sobrevivientes. Uno de ellos, que había sido alcanzado por esquirlas en la cara, el vientre y la mano, decidió que no quería vivir más. Poñoño no lo conocía. Y como no lo conocía se refiere a él como a una imagen. "La imagen dijo que así no quería seguir viviendo", dice. Nadie le paró muchas bolas hasta que le hombre se levantó de la cama y se dirigió a la ventana. Estaban en un sexto piso. Al verlo todos se quedaron en silencio un segundo. Tan sólo un segundo, porque otro convaleciente soltó un apunte como para una escena de los tres chiflados: "Venga ñero le presto mi cobija para que se tire como Supermán", le dijo. La risa no dio tregua y el suicida tampoco: la imagen se bajó del antepecho de la ventana y se le fue encima al chistoso. Le pegó unas trompadas primero. Luego le quitó la aguja del suero y comenzó a chuzarlo por todas partes. Unos enfermeros lo controlaron. Quince minutos después volvió a la ventana, miró a sus compañeros de cuarto, se echó la bendición y se lanzó de cabeza no como Supermán sino como un ñero desdichado. El que se apuntó el chiste murió a las ocho de la mañana siguiente. Van dos.
El tercero se suicidó con un chocorramo. El impacto le había volado las piernas y le acababan de practicar una operación en los intestinos. El médico le advirtió que no podía comer nada sólido porque se moría. Como a las tres de la tarde pasó una señora con tres chocorramos. Le pidió uno. La señora, que desconocía las condiciones clínicas de aquel hombre, se lo regaló y se fue. La vecina de cama le repitió lo mismo que el doctor, le dijo que mucho cuidado con comer de eso. "No me joda", contestó y comenzó a masticar. "Al tercer mordisco tosió, convulsionó y se murió", dice Poñoño con media sonrisa. Pero no se ríe del muerto sino de lo que pasó después. Otro de los pacientes no creyó que estuviera muerto y pensó que estaba montando una escena. Así que aprovechó para robarle el chocorramo. Cuando llegó el doctor y vio al paciente con restos de comida en la comisura de los labios lanzó un grito desesperado: " Ese chocorramo mató a este paciente!". Entonces el ladrón comenzó a meterse el dedo en la boca para vomitar, convencido de que estaba envenenado. "Le pusimos tragasopas por garoso", dice Poñoño entre risas.
Hoy por hoy.
Casi año y medio después de la bomba Poñoño sigue sin brazo. Al comienzo trató de mantener su buen humor. A los 20 días ya estaba intentando hacer sus bicicletas de alambre. Fue a Cachivache, la corporación en donde ha aprendido de teatro, de cerámica y de literatura, con la esperanza de recibir una ayuda. Federico López y Claudia Valderrama lo acogieron y se pusieron al frente de su caso. Y allí fue donde comenzó con su artesanía nuevamente. Antes hacía bicicletas en 40 segundos mientras patinaba, ahora las hace sentado, en 30 minutos, con un gesto de dolor apretado entre los dientes, o con el pucho de la vida si se quiere.
Un 8 de noviembre estaba tirado en el eje ambiental, delirando del dolor, moviendo el muñón mientras dormía, como si estuviera patinando en carretera con sus dos brazos, recordando los buenos tiempos. Poñoño, el artesano patinador o el ñero que patinaba; Poñoño , que tomó cursos de literatura y cerámica en Cachivache; Poñoño, que hizo teatro con Patricia Ariza, se olvidó de sí. Intentó rehabilitarse en una institución social pero sus buenos recuerdos pesaban demasiado. Si antes se ganaba su plata y tenía la libertad de gastarla en lo que quisiera, hoy en día vive en la calle y está a merced de la caridad pública. De la limosna. No se atreve a patinar porque le teme a las caídas y de las bicicletas ya no puede vivir. De la esperada prótesis que Bienestar Social le prometió no se sabe nada. Lo único cierto es que no se pudo gestionar su indemnización mientras no sacara sus papeles, cosa que le ha tomado más de un año. Hoy en día, luego de 29 años, por fin Poñoño podría ser al menos un número en las estadísticas nacionales. A Poñoño le hubiera gustado que le dieran una mano sin condiciones pero qué se le va a hacer.
De pronto se queda en silencio y comienza a cantar el estribillo de una canción compuesta por él en tiempos de independencia, cuando disfrutaba de la vida a boca de jarro, con la dicha de los hombres libres: "Este es el cambio, este es el cambio, este es el cambio de la sociedad". Y de repente se calla. La necesidad lo acecha. Le urge pedir limosna: tiene dolor y hambre. Y necesita drogarse mucho más para sonreír, aunque sea desde la amargura de la imaginación.

REQUIEM CON TOSTADAS

EDITORIAL: ALFAGUARA
AUTOR: MARIO BENEDETTI
LIBRO: LA MUERTE Y OTRAS SORPRESAS



Sí, me llamo Eduardo. Usted me lo pregunta para entrar de algún modo en conversación, y eso puedo entenderlo. Pero usted hace mucho que me conoce, aunque de lejos. Como yo lo conozco a usted. Desde la época en que empezó a encontrarse con mi madre en el café de Larrañaga y Rivera, o en éste mismo. No crea que los espiaba. Nada de eso. Usted a lo mejor lo piensa, pero es porque no sabe toda la historia. ¿O acaso mamá se la contó? Hace tiempo que yo tenía ganas de hablar con usted, pero no me atrevía. Así que, después de todo, le agradezco que me haya ganado de mano. ¿Y sabe por qué tenía ganas de hablar con usted? Porque tengo la impresión de que usted es un buen tipo. Y mamá también era buena gente. No hablábamos mucho de ella y yo. 

En casa, o reinaba el silencio, o tenía la palabra mi padre. Pero el Viejo hablaba casi exclusivamente cuando venía borracho, o sea casi todas las noches, y entonces más bien gritaba. Los tres le teníamos miedo: mamá, mi hermanita Mirta y yo. Ahora tengo trece años y medio, y aprendí muchas cosas, entre otras que los tipos que gritan y castigan e insultan, son en el fondo unos pobres diablos. Pero entonces yo era mucho más chico y no lo sabía. Mirta no lo sabe ni siquiera ahora, pero ella es tres años menor que yo, y sé que a veces en la noche se despierta llorando. Es el miedo. ¿Usted alguna vez tuvo miedo? A Mirta siempre le parece que el Viejo va a aparecer borracho, y que se va a quitar el cinturón para pegarle. Todavía no se ha acostumbrado a la nueva situación. Yo, en cambio, he tratado de acostumbrarme. Usted apareció hace un año y medio, pero el Viejo se emborrachaba desde hace mucho más, y no bien agarró ese vicio nos empezó a pegar a los tres. A Mirta y a mí nos daba con el cinto, duele bastante, pero a mamá le pegaba con el puño cerrado. Porque sí nomás, sin mayor motivo: porque la sopa estaba demasiado caliente, o porque estaba demasiado fría, o porque no lo había esperado despierta hasta las tres de la madrugada, o porque tenía los ojos hinchado de tanto llorar. Después, con el tiempo, mamá dejó de llorar. Yo no sé cómo hacía, pero cuando él le pegaba, ella ni siquiera se mordía los labios, y no lloraba, y eso al Viejo le daba todavía más rabia. Ella era consciente de eso, y sin embargo prefería no llorar. 

Usted conoció a mamá cuando ella ya había aguantado y sufrido mucho, pero sólo cuatro años antes (me acuerdo perfectamente) todavía era muy linda y tenía buenos colores. Además era una mujer fuerte. Algunas noches, cuando por fin el Viejo caía estrepitosamente y de inmediato empezaba a roncar, entre ella y yo lo levantábamos y lo llevábamos hasta la cama. Era pesadísimo, y además aquello era como levantar a un muerto. La que hacía casi toda la fuerza era ella. Yo apenas si me encargaba de sostener una pierna, con el pantalón todo embarrado y el zapato marrón con los cordones sueltos. Usted seguramente creerá que el Viejo toda la vida fue un bruto. Pero no. A papá lo destruyó una porquería que le hicieron. Y se la hizo precisamente un primo de mamá, ese que trabaja en el Municipio. Yo no supe nunca en qué consistió la porquería, pero mamá disculpaba en cierto modo los arranques del Viejo porque ella se sentía un poco responsable de que alguien de su propia familia lo hubiera perjudicado en aquella forma. No supe nunca qué clase de porquería le hizo, pero la verdad era que papá, cada vez que se emborrachaba, se lo reprochaba como si ella fuese la única culpable. Antes de la porquería, nosotros vivíamos muy bien. No en cuanto a la plata, porque tanto yo como mi hermana nacimos en el mismo apartamento (casi un conventillo) junto a Villa Dolores, el sueldo de papá nunca alcanzó para nada, y mamá siempre tuvo que hacer milagros para darnos de comer y comprarnos de vez en cuando alguna tricota o algún par de alpargatas. 

Hubo muchos días en que pasábamos hambre (si viera qué feo es pasar hambre), pero en esa época por lo menos había paz. El Viejo no se emborrachaba, ni nos pegaba, y a veces hasta nos llevaba a la matiné. Algún raro domingo en que había plata. Yo creo que ellos nunca se quisieron demasiado. Eran muy distintos. Aún antes de la porquería, cuando papá todavía no tomaba, ya era un tipo bastante alunado. A veces se levantaba al mediodía y no le hablaba a nadie, pero por lo menos no nos pegaba ni la insultaba a mamá. Ojalá hubiera seguido así toda la vida. Claro que después vino la porquería y él se derrumbó, y empezó a ir al boliche y a llegar siempre después de media noche, con un olor a grapa que apestaba. En los últimos tiempos todavía era peor, porque también se emborrachaba de día y ni siquiera nos dejaba ese respiro. 

Estoy seguro de que los vecinos escuchaban todos los gritos, pero nadie decía nada, claro, porque papá es un hombre grandote y le tenían miedo. También yo le tenía miedo, no sólo por mi y por Mirta, sino especialmente por mamá. A veces yo no iba a la escuela, no para hacer la rabona, sino para quedarme rondando la casa, ya que siempre temía que el Viejo llegara durante el día, más borracho que de costumbre, y la moliera a golpes. Yo no la podía defender, usted ve lo flaco y menudo que soy, y todavía entonces lo era más, pero quería estar cerca para avisar a la policía. ¿Usted se enteró de que ni papá ni mamá eran de ese ambiente? Mis abuelos de uno y otro lado, no diré que tienen plata, pero por lo menos viven en lugares decentes, con balcones a la calle y cuartos con bidet y bañera. 

Después que pasó todo, Mirta se fue a vivir con mi abuela Juana, la madre de mi papá, y yo estoy por ahora en casa de mi abuela Blanca, la madre de mamá. Ahora casi se pelearon por recogernos, pero cuando papá y mamá se casaron, ellas se habían opuesto a ese matrimonio (ahora pienso que a lo mejor tenían razón) y cortaron las relaciones con nosotros. Digo nosotros, porque papá y mamá se casaron cuando yo ya tenía seis meses. Eso me lo contaron una vez en la escuela, y yo le reventé la nariz al Beto, pero cuando se lo pregunté a mamá, ella me dijo que era cierto. Bueno, yo tenía ganas de hablar con usted, porque (no sé qué cara va a poner) usted fue importante para mí, sencillamente porque fue importante para mi mamá. Yo la quise bastante, como es natural, pero creo que nunca podré decírselo. Teníamos siempre tanto miedo, que no nos quedaba tiempo para mimos. Sin embargo, cuando ella no me veía, yo la miraba y sentía no sé qué, algo así como una emoción que no era lástima, sino una mezcla de cariño y también de rabia por verla todavía joven y tan acabada, tan agobiada por una culpa que no era suya, y por un castigo que no se merecía. 

Usted a lo mejor se dio cuenta, pero yo le aseguro que mi madre era inteligente, por cierto bastante más que mi padre, creo, y eso era para mi lo peor: saber que ella veía esa vida horrible con los ojos bien abiertos, porque ni la miseria ni los golpes ni siquiera el hambre, consiguieron nunca embrutecerla. La ponían triste, eso sí. A veces se le formaban unas ojeras casi azules, pero se enojaba cuando yo le preguntaba si le pasaba algo. En realidad, se hacía la enojada. Nunca la vi realmente mala conmigo. Ni con nadie. Pero antes de que usted apareciera, yo había notado que cada vez estaba más deprimida, más apagada, más sola. Tal vez por eso fue que pude notar mejor la diferencia. Además, una noche llegó un poco tarde (aunque siempre mucho antes que papá) y me miró de una manera distinta, tan distinta que yo me di cuenta de que algo sucedía. Como si por primera vez se enterara de que yo era capaz de comprenderla. Me abrazó fuerte, como con vergüenza, y después me sonrió. ¿Usted se acuerda de su sonrisa? Yo sí me acuerdo. A mí me preocupó tanto ese cambio, que falté dos o tres veces al trabajo (en los últimos tiempos hacía el reparto de un almacén) para seguirla y saber de qué se trataba. Fue entonces que los vi. A usted y a ella. 

Yo también me quedé contento. La gente puede pensar que soy un desalmado, y quizá no esté bien eso de haberme alegrado porque mi madre engañaba a mi padre. Puede pensarlo. Por eso nunca lo digo. Con usted es distinto. Usted la quería. Y eso para mí fue algo así como una suerte. Porque ella se merecía que la quisieran. Usted la quería ¿verdad que sí? Yo los vi muchas veces y estoy casi seguro. Claro que al Viejo también trato de comprenderlo. Es difícil, pero trato. Nunca lo pude odiar, ¿me entiende? Será porque, pese a lo que hizo, sigue siendo mi padre...

domingo, 31 de enero de 2016

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

AUTOR: Lewis Carroll (Charles Lutwidge Dogson)
EDITORIAL: Fontana
TRADUCCIÓN: Jorge A. Sánchez 
TÍTULO ORIGINAL: Alice´s  Adventures in Wonderlan 












FRAGMENTO
"«¡Ay,cómo me gustaría poderme plegar como un telescopio! ¡Creo que sería capaz, si sólo supiera cómo empezar!» Porque, como ustedes saben, habían sucedido tantas cosas extraordinarias últimamente, que Alicia empezaba a creer que existían muy pocas verdaderamente imposibles". 

***
Si de romper esquemas se trata, este libro te atrapa, te envuelve, te da vueltas la cabeza. Pero aún así, hay pensamientos tan claves que debes estar atent@, pues saltarán a tus ojos de manera inesperada. Y es que precisamente este autor se encarga de desarrollar el sin sentido (non sense) de manera tan "coherente" que a veces parece que el mundo que se está creando con cada descripción, llega a visualizarse sin problema alguno.

Pienso que es un libro recomendable, no solo porque sea un clásico de la literatura universal, sino porque cuando lo lees puedes desarrollar tu pensamiento lógico e ilógico al mismo tiempo. Tu capacidad de asombrarte con deducciones útiles y otras no tanto. Pero que al final, habrán logrado su propósito: ninguno. jajajaja (...más que el que tu le quieras dar). 

"BANDA SONORA"

domingo, 10 de enero de 2016

YO NO VENGO A DECIR UN DISCURSO

AUTOR: Gabriel García Márquez
EDITORIAL: Random House Mondadori





FRAGMENTO
"Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte". 


***
Descubrir el pensamiento de un autor a través de sus obras literarias, es un desafío intrínseco que nos proporciona el desarrollo de la lectura. Ahora bien, el hecho de profundizar aún más en la vida de un escritor, nos abre de maneras ilimitadas el panorama conceptual que pretendemos analizar y  "tratar" de acercarnos un poco a la totalidad de su esencia.

Por eso, este libro que recoge una serie de discursos de Gabriel García Márquez, me permitió analizar diferentes aspectos de su vida. Bueno, al menos, lo que está escrito aquí. Situaciones como sus primeros acercamientos a la escritura. Una anécdota tan simple pero tan significativa que lo unió al poder del lenguaje, su miedo al hablar en público, su preocupación por el hombre, el reconocimiento de una América Latina olvidada, su análisis y angustia por el periodismo actual, la avanzada carrera armamentista de los gobiernos, su apuesta por la cultura y la educación. Pero sobre todo, su esperanza en la humanidad para que despierte frente al llamado de su realidad.

"BANDA SONORA"


domingo, 27 de diciembre de 2015

LA TREGUA

AUTOR: Mario Benedetti
EDITORIAL: Debolsillo














FRAGMENTO

"Pero, en definitiva, ¿qué es Lo Nuestro? Por ahora, al menos, es una especie de complicidad frente a los otros, un secreto compartido, un pacto unilateral. Naturalmente, esto no es una aventura, ni un programa, ni -menos que menos- un noviazgo. Sin embargo, es algo más que una amistad". 

***
Luego de haber leído varios poemas de Mario Benedetti y quedar impresionado por la naturalidad de su estilo. Me decidí a conocer su novela La Tregua, en la que según "opiniones varias", radica su internacionalización como escritor. Lo primero que noté al avanzar en las páginas, es que el autor, hace uso de la prosa como exención del alma. Pues sentí que la esencia poética de este uruguayo,  se iba difuminando en el relato como en una especie de vaivén narrativo.

En cuanto a la historia, podría decirse que un eje movilizador de la trama es el amor. Pero aquí es donde ya de entrada, Benedetti, empieza a marcar la diferencia con otras novelas. Y es que no aborda este tema, el amor, de manera superficial y/o estereotipada. Por el contrario y en primer lugar, cuando nos remite al protagonista, llamado Martín Santomé. No quiere crear el ideal de un hombre romántico y principesco que batalla por su amada. En lugar de eso, nos plantea a un hombre de casi cincuenta años, viudo, con tres hijos mayores y a punto de jubilarse. Por cuestiones de la vida, antes de su retiro, conoce a una joven novata que llega a trabajar en su oficina quien le transforma de manera inexplicable para él, su rutinaria vida. 

En segundo lugar, la historia se hace aún más real porque la relación que se va gestando entre Martín y Laura Avellaneda, atraviesa temas como la fragmentación familiar, la enajenación del ser, los  problemas políticos, la corrupción, la sexualidad, la vida, la muerte, etc.    

Por último, la forma en que me "enganché" a esta historia fue a tal grado que cuando aparece el tan anhelado "giro literario". Literalmente quedé "boquiabierto" porque para nada me esperaba lo que sucedería y aún pienso en ello con un sentimiento de asombro total. Así que recomiendo la lectura de esta obra si lo que se busca es un amor verdadero pero al mismo tiempo realista. 

"BANDA SONORA"

lunes, 14 de diciembre de 2015

FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO

AUTOR: Mary Shelley
EDITORIAL: Fontana
TRADUCCIÓN: Isabel Altés Yáñez
TÍTULO ORIGINAL: Frankenstein; or the modern Prometheus











FRAGMENTO

"En una lúgubre noche de noviembre llegué al término de mis esfuerzos. Con una ansiedad que era casi agonía, dispuse a mi alrededor los instrumentos que me permitieron infundir una chispa vital a aquella cosa muerta yacente a mis pies. Era ya la una de la mañana y mi candil estaba casi consumido cuando a su débil resplandor vi abrirse los ojos amarillentos de mi obra. Inspiró profundamente y un movimiento convulsivo le agitó las extremidades". 

***
Particularmente, esta edición me gustó bastante, porque en la introducción que pertenece a la edición de 1831. Se menciona como surgió la idea original y el progreso de la escritora para "moldear" su obra. En cuanto al relato, centraré mi atención en tres aspectos. El primero de ellos, tiene que ver con el estilo narrativo que permite "tejer" la historia central con el apoyo de voces diversas. De hecho al leer, tuve la sensación de ir desdoblando la historia, con la aparición de cada personaje. 

El segundo aspecto que resaltaré, tiene que ver con lo dicho por Victor Frankenstein en un apartado del relato: "El mundo era para mí, un secreto que quería descubrir". Y es que básicamente, este es el principio fundamental, que lleva al personaje a encontrarse con la persistente e infatigable lucha por concretar su excéntrica creación. De esta manera me llama mucho la atención, como este personaje, desde su infancia, siente curiosidad por el mundo que lo rodea y se apoya en estudios autodidactas para abarcar y satisfacer, su sed de conocimientos.

Por último, si tenemos en cuenta que en esta obra, un hombre, crea una especie de "ser" que ni es a su imagen ni a su semejanza, y luego le da "vida". Para posteriormente abandonarlo a su suerte, en medio de este mundo hostil. Es impactante ver como esta criatura inocente, se va transformando en un individuo violento y siniestro por el tipo de educación que logra configurar y el posterior rechazo de la sociedad por su aspecto.  

"BANDA SONORA"





lunes, 30 de noviembre de 2015

TODAS LAS HADAS DEL REINO

AUTOR: Laura Gallego
EDITORIAL: Montena













FRAGMENTO

"-No hay nada de qué hablar - replicó él sin volverse-. Voy a enfrentarme al lobo. Habéis insistido mucho en que no lo haga y, ¿sabéis qué?, dado que no confió en vosotros, pienso hacer justamente lo contrario.

-¿Qué? ¡No digas tonterías! - se enfadó Camelia -. Mira, todo no es más que un mal entendido. Puedes confiar en mí, te lo prometo. Soy tu hada madrina y...

- No - atajó él; se detuvo bruscamente y se volvió hacia ella para mirarla antes de decir, muy serio-: Ya no quiero que seas mi hada madrina. No quiero volver a verte nunca más.

Camelia se detuvo de golpe y sintió que se quedaba sin aire, como si hubiese recibido un puñetazo en la boca del estómago. Lo miró, atónita, incapaz de reaccionar; pero Simón le dio la espalda nuevamente y se alejó de ella, internándose en el bosque mientras el hada percibía como el vinculo que los conectaba se iba desvaneciendo rápidamente hasta desaparecer por completo".

***
Empezaré por señalar que este libro llegó a mis manos, gracias a un concurso de un blog que sigo y recomiendo (DREAM MEMORIES) en el cual participé con un acróstico que promoviera la lectura. Y se me ocurrió la idea de hacer un "stop motion", he aquí el resultado.


En cuanto a la historia del libro de Laura Gallego, puedo decir que fue una curiosa forma de leer como se entrelazan diferentes historias, conectadas con el desarrollo de un personaje mágico como lo es un hada madrina. Ella, dispone de la mayor parte de su tiempo para cuidar y aguantar a los humanos que están a su cargo. Ellos van desde "mocosos" malcriados, princesas cautivas y hasta jóvenes enamorados de lo imposible. Hasta que un día su corazón, se torna un tanto lúgubre y malvado en contra de sus ´propios "ahijados". 


"La magia puede convertirse en un arma de doble filo"
LAURA GALLEGO 


Es curioso como este libro contiene algunas referencias a cuentos infantiles que la mayoría conocemos pero de las cuales se habla con un toque cómico, anecdótico y hasta innovador. Otro aspecto interesante es que los giros literarios que aparecen dentro del relato, aunque en algunos casos son intuitivos, no dejan de sorprender porque hacen más interesante el desarrollo de personajes que uno llamaría "planos". 





domingo, 15 de noviembre de 2015

LA REBELIÓN DE LAS RATAS

AUTOR: Fernando Soto Aparicio
EDITORIAL: Bedout













FRAGMENTO
"
-¿Viene por la ficha?
-Sí, señora.
Le quitó la tarjeta, que temblaba entre los gruesos dedos del campesino. La examinó.
-El 22048. Ese es usted.
-¿Yo?
-Sí. Rudencindo Cristancho no será su nombre en la Empresa. Se distinguirá con ese número: 22048.
-¿Me cambian mi nombre, sumercé?
-No, no sea estúpido. Aquí tiene la ficha. Y ahora váyase.
La recibió. Una planchita metálica, con números.
Todos los conocía: 2... 2... 0... 4... 8... Se llamaba así: el veintidós cero cuarenta y ocho. ¿Qué diría su mujer cuando supiera que le habían cambiado el nombre?

***
Podría pensar en este libro como una "radiografía" de América Latina. Pues es la historia que recoge en sus páginas, el sentir de un pueblo que es invadido por grandes multinacionales y capitales extranjeros. Estas a su vez aprovechan las necesidades que tienen los campesinos, convertidos en obreros, de sobrevivir con sus familias y luchar a diario por conseguir un alimento y un hogar digno para ellos.

Rudencindo, es un campesino que sale de su amada y entrañable tierra, atraído por el auge de las grandes empresas mineras que "prometen" un progreso inminente para todo aquel que quisiera trabajar. Con su esposa, dos hijos y uno en camino, el protagonista, desde el momento en que llega a "Timbalí", entiende que nada será fácil. Pues ni siquiera cuenta con algo de dinero para hospedarse. Su fuerza y tenacidad para trabajar le llevan a encontrar un puesto en una compañía minera. Pero allí empieza a tener inconvenientes con el capataz y su trato, el pago mísero, las extensas jornadas laborales, el hambre, la miseria y hasta sentimientos perturbadores para un hombre comprometido.

Todo esto conlleva a que Rudencindo, deje de reprimir en su interior, el anhelo de justicia que se va gestando con el movimiento revolucionario de los obreros de la mina "La Pintada".


"BANDA SONORA"

lunes, 2 de noviembre de 2015

EL EXTRAÑO CASO DEL DOCTOR JEKYLL Y EL SEÑOR HYDE

AUTOR: Robert Louis Stevenson
TRADUCCIÓN: Javier Escobar Isaza
TÍTULO ORIGINAL: Strange case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde
EDITORIAL: Alcaldía Mayor de Bogotá: Fundación Gilberto Alzate Avendaño.




FRAGMENTO

"Se llevó el vaso a los labios y tomó un sorbo. Dejó escapar un grito. Vacilante, se tambaleó, se aferró a la mesa y se quedó mirando con los ojos inyectados, acezando con la boca abierta, y mientras yo miraba, me pareció que le sobrevenía un cambio: daba la impresión de que se hinchaba, su rostro se oscureció, y los rasgos parecieron fundirse y alterarse. A poco me incorporé y retrocedí contra la pared, con el brazo en alto para protegerme de aquel prodigio con la mente sumida en el terror".

***
Es impresionante como un relato es capaz de cautivar la concentración de la mente y los sentidos, a tal punto que en "una sola sentada", he podido disfrutar y analizar este maravilloso libro. No solo por el tema asociado, a la reflexión sobre la capacidad moral del ser humano para equilibrar o sobreponer a las "fuerzas oscuras del mal", un auto-control mental, corporal y espiritual. Además el estilo narrativo que sostiene el autor, durante todo el relato, permite generar toda una serie de incógnitas que se van respondiendo a medida que se avanza en la lectura. Solo mencionaré que es un doctor que descubre una pócima secreta que le transforma de manera terrorífica y cruenta, su pacifica vida. 


"BANDA SONORA"

sábado, 10 de octubre de 2015

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA

AUTOR: Gabriel García Márquez
EDITORIAL: Literatura Random House






FRAGMENTO

"Florentino Ariza, en cambio, no había dejado de pensar en ella un solo instante después de que Fermina Daza lo rechazó sin apelación después de unos amores largos y contrariados, y habían transcurrido desde entonces cincuenta y un años, nueve meses y cuatro días". 

***
Superficialmente, podría llegarse a pensar que esta, es una simple historia de amor y por demás melodramática. Pero me ha parecido que su autor, vas más allá de estos simples calificativos. Pues durante el conjunto de la obra, logré analizar cada una de las múltiples historias de personajes alternos que se conectaban directa o indirectamente con los protagonistas: Fermina Daza y Florentino Ariza. Por lo tanto, entiendo que está es la historia, no solo de un amor que atraviesa etapas como el gusto, el cortejo, la clandestinidad, la distancia, la ruptura y el curioso final. Sino que además refleja el desarrollo de un personaje que se va transformando con cada suceso que afronta en su vida intima.  

Además de poder analizar la pulida y trabajada técnica que tiene García Márquez de atrapar al lector y permitirle ir desdoblando cada personaje, con mucha precisión. El uso de las anacronías (saltos cronológicos, al narrar sucesos) que se conectan y se alejan, sin perder el sentido. Hacen de este relato una poderosa herramienta de análisis cuando de aprender a escribir se trata. 

"BANDA SONORA"

domingo, 13 de septiembre de 2015

PELEA EN EL PARQUE

AUTOR: Evelio Rosero Diago
EDITORIAL: Magisterio








FRAGMENTO

«El columpio no estaba en el Liceo; estaba en el parque; era de todos. Claro que Cetina y los mellizos eran los más grandes del curso; nadie les hacía nada; hasta el mismo profesor Saurio procuraba hacerse el de la vista gorda cuando Cetina y los mellizos incumplían con las tareas o manchaban de tinta los cuaderno ajenos y destrozaban las cartillas y dejaban como única pista esa misma horrible frase, escrita en lápiz rojo: "Otro golpe del pipí fantasma". Por algo los mellizos eran los sobrinos del rector».


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En este "post", más que un comentario sobre el libro; haré una especie de tributo o reconocimiento al libro, que aún conservo desde mi niñez, y considero fue el que me hizo tener y desarrollar el gusto por la lectura. Cuando estaba en quinto de primaria, apareció este ejemplar y lo único que recuerdo, fue mi sorpresa al ver que en un libro, recomendado por un profesor, aparecía una frase tan "subversiva" para un niño, como la que se encuentra en el fragmento, arriba mencionado. Y digo "subversiva" porque fue la iniciativa de una que otra travesura, en los cuadernos de los compañeros.

De igual manera, el título me causó más curiosidad y ganas de leerlo. Además estaba viendo reflejado, en cada página que iba leyendo, las vivencias escolares de la época. Pero lo mejor para mi eran las ilustraciones que acompañaban cada comienzo de capítulo. Definitivamente no tengo la menor duda de que este libro, fue el que me encaminó por una vida literaria. Desde entonces, guardo este libro como si fuera un tesoro, lleno de recuerdos y remembranzas hacia mi infancia. 

Bonustrack: 

Pero algo curioso de este libro fue lo que sucedió años más adelante. Cuando me encontraba realizando la práctica universitaria. Surgió un proyecto, con los niños que estaba trabajando, para el fomento de la lectura. En el cual les había pedido que llevaran un libro de sus casas. Evidentemente, lleve el libro mencionado para enseñárselos. 

Durante la actividad una de las niñas, me dijo que si la dejaba leer el libro del cual les había hablado. Con mucho recelo, pero con la satisfacción de haber logrado que aquella pequeña, se interesara por la lectura, decidí prestárselo. Lo que no sabía es que era la última vez que lo vería. Pues los días siguientes, la niña, no asistió al colegio por enfermedad y al tratar de contactarla por medio de su directora de curso, no hubo respuesta satisfactoria. De igual manera, el tiempo de las prácticas pedagógicas, había llegado a su fin. Por lo que no pude recuperar mi tesoro de la infancia. 

Luego de buscar en librerías, la misma edición y no encontrarla, me conformé con comprar una edición más reciente, con la portada simple y de un color pésimo. Pero lo peor, fue no encontrar en su interior, las maravillosas ilustraciones que me habían gustado tanto. En fin, lo compre por la nostalgia de su historia y lo que representaba para mí.

Pero ahí no acaba toda la anécdota. Tiempo después, me encontraba una tarde, en la casa de una compañera de tesis; escribiendo y reescribiendo, una y otra vez, el trabajo de grado. Cuando ¡oh! sorpresa, al tratar de redactar una idea en mi mente, miré hacia el librero de ella y ahí se encontraba, ahí estaba, un ejemplar de mi libro querido, en la edición que había perdido. Estaba con su portada color blanca, una especie de franjas en degrade arriba y abajo, la imagen del parque, el columpio amarillo y la niña de vestido a rayas.

Luego de explicarle a mi compañera todo lo que he dicho hasta el momento y después de una serie de argumentos, llegamos a la conclusión de hacer un "cambalache" con el libro que tenía en mi casa. Cuando ella aceptó, le prometí que sin falta, le llevaría el libro el siguiente día que nos viéramos. Y así fue. De esta manera, la anhelada edición volvió a mis manos.

"BANDA SONORA"



domingo, 6 de septiembre de 2015

SCORPIO CITY

AUTOR: Mario Mendoza
EDITORIAL: Planeta








FRAGMENTO

"Sinisterra, con la pistola en la mano, se ubicó frente al cuarto señalado. Abrió la puerta de una patada y encañonó la oscuridad, las tinieblas brotaron acompañadas de un olor antiguo, salvaje, inconfundible para el inspector: el olor a sangre, de la carne tajada a cuchilladas, un olor animal que olido una vez queda en recuerdo para siempre. De esas tinieblas brotó una vez tranquila, dueña de sí:
-No prenda la luz, inspector...

...-No alcancé a llegar a tiempo, como en el caso de María. Pero esta vez no se me escapó".

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El inicio de este libro es bastante llamativo y solo dan ganas de leer y descubrir, una por una, las pistas que no deja el asesino en serie que recorre esta lúgubre ciudad en la que se desarrolla la historia. Así como lo rápido y ágil que tiene que ser, el experimentado, inspector, Leonardo Sinisterra, para evitar que una próxima víctima, termine muerta. El relato va surgiendo con mucha fluidez, los distintos personajes involucrados para nada son algún tipo de relleno. Por el contrario, cada uno de ellos, aparece para aportar información valiosa. De hecho algunos giros literarios, como pistas falsas, o personajes inesperados, hacen que la trama tenga constantes transformaciones.

Lo único que podría decir que no me gustó, fueron las transmisiones radiales, sobre lo paranormal. Y es que aún no terminan de cuadrarme dentro del relato. Y el final... pues, en realidad, reescribí uno en mi mente muy diferente al del libro y prefiero quedarme con el que hice.  

"BANDA SONORA"